Teatro del Liceo

 

 

 

 

El “Liceu”o Gran Teatro del Liceo es un icono de la burguesía catalana, que rememora los tiempos en que la vida social en sus palcos era más importante que la obra que allí se representaba.
 

 

El Gran Teatro del Liceo se ha convertido en uno de los grandes escenarios de la lírica, sin nada que envidiar a la Sala de Milán.

El gusto por la ópera en Cataluña comienza con la llegada del Archiduque Carlos de Austria, que estableció en Barcelona una pequeña corte durante la Guerra de Sucesión (1702-1711). La primera ópera se representa en su boda con Isabel Cristina. 

 

 

En 1837, la Sociedad Dramática de aficionados, con el motivo de recaudar fondos y así financiar la Milicia Nacional, se funda en el convento de Montsió, el Liceo Filarmónico Dramático de S.M. Isabel II. Su finalidad entre otras cosas era promover la enseñanza musical, de ahí el nombre “Liceo”, y organizar representaciones escénicas de teatro y ópera por parte de sus alumnos.

 

 

 

A los pocos años el convento se quedaba pequeño para las actividades que se realizaban. Otra de las razones que motivaron que el Liceo Filarmónico Dramático eligiera otro emplazamiento, fueron las presiones de las monjas, antiguas propietarias, que exigían volver en base a unos derechos perdidos que recuperaron. Así pues se abandona el convento y se compra el edificio del Convento de los Trinitarios, así como los locales adyacentes. Semejante conjunto quedaba entonces localizado en el centro de la Rambla de Barcelona, un lugar sin igual para construir el nuevo edificio.

 

 

 

Los miembros del Liceo Filarmónico Dramático recurrieron al arquitecto Joaquim de Gispert i d'Angli un proyecto para el nuevo edificio. En este proyecto se iba a realizar la creación de dos entidades, una, la Sociedad de Construcción y otra, la Sociedad Auxiliar de Construcción. Los accionistas que formaran parte de la primera sociedad, verían pagada su contribución con el uso a perpetuidad de algunos de los palcos y butacas del teatro, mientras que los accionistas que se involucraban en el segundo grupo lo hacían a cambio de la propiedad de otros espacios del edificio. La Sociedad Auxiliar de la Construcción sería el origen del Círculo del Liceo.

En 1845 se inician los trabajos de demolición del convento de los Trinitarios y comienza la obra del nuevo edificio a las órdenes del arquitecto Miguel Garriga i Roca, el cual decide que el edificio ha de seguir las formas canónicas de los teatros italianos lo que haría construyendo la planta de la sala en arco de herradura, con platea y seis pisos.

El nuevo edificio, tenía que ser capaz de albergar todas las actividades del Liceo, la Institución Filarmónica, con la cátedras docentes y el teatro...Todo ello se logró pasando a ser el teatro más grande de Europa en su momento con un aforo de 4,000 personas.

 

 

 

El nuevo teatro queda listo para su inauguración el 4 de Abril de 1847.

El teatro del Liceo se convirtió en un lugar muy importante para la sociedad burguesa catalana, donde se desenvolvían los eventos más importantes de la época, la gente de sociedad se ocupaba más en el desarrollo de los acontecimientos de otros palcos que en la obra que allí se representaba. Lo que hizo del Liceo el centro de muchas historias.

Aparte de ser el símbolo de esta sociedad, el Gran Teatro el Liceo ha sido escenario de otros acontecimientos, nada lúdicos, por otra parte. Los incendios y las desgracias se han sucedido desde sus orígenes. El primero fue un incendio que en 1861 destruyó la sala y el escenario, aunque fue reconstruido en un tiempo récord para la época: un año y seis días, quedando listo para ofrecer su servicio a la música.

En 1893, el teatro sufrió el ataque de un anarquista que tiró una bomba en la platea, causando la muerte a 20 personas.
 

 

 

Una de las cosas por la que ha sido tristemente conocido ha sido por su historial de incendios, el último, tuvo lugar en 1994 y supuso un gran golpe para el mundo de la lírica.

 

 

En los comienzos de la Guerra Civil española, en 1936, el Liceo fue expropiado, nacionalizado y convertido en el Teatro Nacional de Cataluña por las autoridades de la república. Tres años más tarde, con el principio de la dictadura franquista regresa a manos de sus antiguos propietarios.

El último incendio que sufrió fue muy reciente, el 31 de Enero de 1994, durante la reparación del telón de acero que debía ejercer como protección contra el fuego, precisamente, unas chispas saltaron de un soplete prendiendo los cortinajes del escenario, causando un gran incendio. Este causó una gran conmoción en la sociedad catalana y en el mundo de la ópera en general.

Como ya sucediera antaño, el teatro se reconstruyó gracias al apoyo de las instituciones, al patrocinio de empresas y a donaciones particulares. La reconstrucción llevó a cabo varias mejoras, pero respetó su decoración y estilo originales. Sigue manteniendo su majestuosa estampa, y junto con las mejoras tecnológicas realizadas se convierte en uno de los teatros más modernos del mundo, que pudo abrir sus puertas de nuevo en 1999.

 

 

 

 



 
 
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