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La Catedral del Mar

La Catedral del Mar, es una iglesia perteneciente a la época medieval ha ganado popularidad desde el 2006 gracias a la novela del mismo nombre escrita por Ildelfonso Falcones, y que tiene como protagonista a tan particular construcción.
Es la catedral de los marineros, dedicada a su patrona y elegida por la gente humilde de la ciudad.

Es una de las muchas maneras que tenemos de conocer Barcelona, a través de las novelas de aquellos que se inspiran en la ciudad, este es uno de esos casos.

Santa María del Mar se le ha conocido siempre como la “catedral del pueblo” , fue construida gracias al esfuerzo y al apoyo económico de los vecinos del barrio de La Ribera, barrio humilde de pescadores, que cargaban las piedras a sus espaldas y las llevaban desde las canteras de Montjuïc hasta el lugar donde está emplazada la basílica. El arquitecto que dirigía esta obra era Berenguer de Montagut, la catedral del pueblo comenzó a construirse en el siglo XIV, en una Barcelona feudal, muy distinta a la que hoy conocemos.

Los bastaixos o descargadores del puerto, eran los que de manera gratuita se comprometieron a cargar con las piedras para la obra a sus espaldas, desde la cantera real de Montjuïc hasta el pie de obra, donde estas eran trabajadas. Entre el siglo XII y el siglo XV, los descargadores recibían el nombre de bastaixos o bastaixs, aunque también se les conocía como Macips de ribera. Este último se debe a su origen esclavo, aunque en el primer cuarto del siglo XIV, que es cuando se comienza la construcción del templo ya eran todos hombres libres, aunque la cofradía a la que pertenecían era muy humilde y los pocos recursos que había se destinaban a la asistencia de sus viudas o ancianos. Podemos ver varias representaciones de los bastaixos acarreando piedras en los portalones que nos dan la entrada a la catedral. Dentro hay más representaciones en los capiteles. Su esfuerzo fue reconocido en gran manera, a ellos les concedieron las llaves del portal mayor para su custodia, los ocho cirios que siempre alumbrarían al cuerpo de Jesucristo serían los de su cofradía, ni siquiera los cirios del rey deberían estar más próximos a la figura. También les fue concedido el honor de que cuando había que salir a suministrar el sacramento de la Unción de enfermos a cualquier bastaix, se harían redoblar las campanas, y se saldría por el portal mayor y bajo palio, sin importar lo humilde que fuera la casa a la que la comitiva se dirigiera.

Ellos fueron sin duda una de las piezas más importantes en la hazaña de edificar Santa María de Mar, su imagen e historia probablemente hubiera quedado perdida si no hubieran dejado su huella en ella.

Al visitar su interior, una de las cosas que podremos encontrar son las imágenes de los bastaixs, y el barco que adorna el altar, como recuerdo al emplazamiento sobre el que la catedral se erige.

Cuando entremos en su interior no veremos adornos, ni opulencia, solo la austeridad, y la luz tamizada por los hermosos vitrales, el único adorno, que allí veremos. Algunos mercaderes ricos y nobles, dejaron su impronta en las capillas laterales, por ello podemos encontrar escudos heráldicos tallados en piedra, sarcófagos...que ya pertenecen a una época en que los mercaderes y artesanos se trasladaron a este barrio humilde y lo trasformaron en un lugar próspero.

Un lugar muy agradable y tranquilo donde nunca te arrepentirás de haberlo visitado.


 

 

 

 

 

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