Cuando el pintor malagueño llegó a Barcelona tenía solo 14 años. La ciudad le dio la escuela de dibujo, la Lonja, además de la luz y el mediterráneo. Él entregó en Barcelona una parte importando de su obra, que hoy podemos admirar en el Museo Picasso barcelonés.

Barcelona es una pieza llave para entender la vida de Picasso. En esta ciudad pasó los años de formación, acogida a la escuela de dibujo de la Lonja. La acadèmia, situada en un edificio gótico de la Plaza Palacio, quedaba cerca de su casa, en los Porches d'en Xifré. Desde la terraza, el joven pintor malagueño observaba y pintaba los tejados y la luz mediterránea.

No muy lejos, en la calle Montcada, en el barrio de la Ribera, se levantan desde la Edat Media los cinco palacios donde hoy se encuentra alojado el Museo Picasso, inaugurado en el any 1963 gracias a el impulso del mismo pintor y de su secretario y amigo, Jaume Sabartés. En él podremos ver una colección del Picasso más joven, así como algunas pinturas de la època azul y la famosa serie de "Les menines", además de una valiosa colección de cerámica dada por la última mujer del pintor, Jacqueline Picasso. Ya fuera del museo, ante la Plaza Nueva encontramos la única pieza del artista que hay en el espacio público de Barcelona. Se trata de los tres frisos que l'escultor y fotógrafo norueg Carl Nesjar realizó en la fachada del Colegio d'Arquitectes, basándose en dibujos de Picasso.

La ruta de Picasso empieza en la Casa Martí - "Els 4 gats", continuando por La Llotja, la Muralla i porta d'entrada a la ciutat romana de Barcino - Frisos del Col·legi d'Arquitectes (Plaça Nova), el Museu Picasso y acabando en Porxos d'en Xifré.

 

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